San Rafael
Jueves 24 de Enero de 2019

Exiliada en San Rafael: "Vivir en Venezuela es triste, nunca pensé que me iba a ir de mi país"

Así lo dijo Livia Acosta que hace seis meses dejó su tierra natal y ahora está radicada en San Rafael. "Maduro se va a radicalizar en el poder, no le importa nada", señaló ante la crisis actual que se vive en ese país.

Livia Acosta tiene 43 años, nació en Venezuela, es abogada y hace seis meses abandonó su país, como miles de sus compatriotas que decidieron escapar de ese país que sufre una profunda crisis económica y política.

"Un día en Venezuela es triste. Nunca pensé que me iba a ir de mi país", afirmó esta abogada que trabaja en San Rafael en una panadería. Es que según ella "no pude revalidar aún mi título para ejercer la profesión en Argentina".
Livia habló de inseguridad jurídica, social y económica que se desató tras la muerte de Hugo Chávez. "Después de su muerte el país se vino barranca abajo", expresó y recordó que "extraño mis afectos, los sabores, vivir en la montaña".
Junto a Livia viajaron sus dos hijos, dos hermanos, uno de llos en pareja con dos hijos, y su mamá de 67 años. En Venezuela quedaron dos hermanos más, el padre de Livia, sobrinos y primos. Incluso fuera de micrófono aceptó que "esta situación generó una grieta en nuestra familia, están los que apoyan a Nicolás Maduro y nosotros que nos cansamos de vivir como vivíamos".
La mujer trabajó como abogada en el Ministerio Público y dejó el cargo porque "se perdió la seguridad jurídica y decidí empezar a trabajar por mi cuenta".
Añorando la Venezuela del pasado, ratificó que "la situación actual con dos presidentes es una aberración jurídica desde todo punto de vista", y añadió que "en Venezuela no se sacan presidentes con la cacerola. Maduro se va a radicalizar porque no le importa nada".
Con los ojos llenos de lágrimas mencionó que "la delincuencia ha ganado las calles porque con un salario básico no se garantiza la alimentación de cada una de esas personas. Hay más muertos que el gobierno no reconoce, en Venezuela se vive con malos servicios, sin medicamentos, con restricciones en los alimentos, no hay manera de obtener lo básico".
Ella es una de las más de los 200 venezolanos que arribaron a San Rafael. Un amigo les dijo que era un pueblo tranquilo, un polo turístico donde no iban a tener problemas con los papeles de migraciones, con cupos en las escuelas pero que conseguir trabajo no era una tarea fácil.
"Me dieron un empleo en una panadería. Creo que nos vamos a quedar en San Rafael a pesar de que el invierno fue terrible para nosotros".
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