San Rafael
Domingo 26 de Noviembre de 2017

Hernán Rodríguez y los 44: la pasión de los grandes

Reflexión sobre lo que ha pasado con el marino Hernán Rodríguez y los otros tripulantes del ARA San Juan. ¿Consecuencia de años de abandono?

El 11 de diciembre de 2012, desde la base Orcadas en la Antártida Argentina, con temperaturas de hasta 40 bajo cero, Hernán Ramón Rodríguez protagonizó una videoconferencia con alumnos de Villa Atuel, de su querida zona de San Rafael (él vivió en Real del Padre) y dejó enseñanzas.

En una nota que le hicimos en este diario, Hernán dijo sobre aquella experiencia: "Lo más satisfactorio es que dejamos un camino abierto para que cualquiera de los chicos pueda seguir y, quien dice si alguna vez tengamos por acá a alguno de ellos". En sus palabras, intentaba contagiar su pasión. Por la Armada, la Patria y las misiones que no son para cualquiera. La Antártida o estar 30 días sin salir a la superficie en un submarino son sólo para grandes personas. En estas ocasiones la palabra "héroe" brota casi con naturalidad, pero prefiero llamarlos así, grandes personas. Ni Hernán ni ninguno de los otros 43 tripulantes quería ser un héroe. Es que no debió suceder nunca esto: el ARA San Juan, esas 44 grandes personas estaban en las profundidades del Atlántico Sur buscando barcos de pesca ilegal, esos que vienen a saquear el mar de peces. Esa era su misión, salvaguardar los recursos marítimos argentinos, pero no convertirse en héroes. En eso tal vez lo han convertido años de desidia, de abandono de las Fuerzas Armadas, que sobreviven con material digno de museos.

Ya por entonces en la nota con Diario UNO San Rafael Hernán contó que tenía una experiencia de una década en submarinos. Ochos años en el ARA Santa Cruz y dos en el ahora tristemente famoso ARA San Juan. Pero no quería ser un héroe, ni cuando conoció por internet a su pareja actual Marcela, de Real del Padre como él, ni cuando zarpó en esa última misión.

Vale la aclaración porque cuando en este país morimos por causas varias, injustas, me da la impresión que queremos suavizar la tragedia con el título de héroe, que todo lo tapa. El ejemplo de estas 44 personas no hay que ocultarlo bajo agradables adjetivos. Hernán quería seguir siendo esposo, padre, amigo, vecino de Real del Padre y, sobre todo, un maquinista de la Armada Argentina. Quería seguir viviendo su pasión. Todo eso fue truncado, todos esos sueños multiplicados de 44 grandes personas.

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