San Rafael
Sábado 11 de Noviembre de 2017

Historia local: Los primeros templos evangélicos de San Rafael

La autora cuenta los comienzos en San Rafael de las iglesias metodista, bautista, pentecostal y otras, impulsadas por familias inmigrantes de distintos orígenes, que convivieron con el catolicismo predominante

Los primeros habitantes de San Rafael eran en su gran mayoría de religión católica debido a que, recordemos, esta zona fue colonizada por España, que era profundamente católica. Una vez producida la Reforma en Europa, nacieron muchas ideas que separaron a gran parte de la cristiandad de la Iglesia original, a los que llamaron protestantes, porque protestaron contra la Iglesia Católica. Así nacieron Luteranos, Anglicanos, Evangélicos, Bautistas y muchas otras divisiones cristianas.

Cuando comenzaron a llegar los inmigrantes, entre ellos vinieron muchos pertenecientes a la religión protestante. Entre los franceses un gran número pertenecía a otra religión, pero eso no evitó que fueran grandes amigos con los católicos.

Los templos evangélicos se fueron instalando de a poco, los primeros que se hicieron presentes fueron los Metodistas, integrados por las familias De Nevreze, Matile, Von Mengershausen y otros más.

Cuando don Pablo Matile llegó a estas tierras, como no había un pastor en todo San Rafael, él actuó como tal y oficiaba los días domingo en su casa, donde se reunían los fieles protestantes. El templo metodista actualmente está ubicado en calle Buenos Aires 141.

Siguieron los Bautistas, con su templo localizado en Olascoaga 513. Miembro de la misma fue el señor Barari.

En tercer lugar llegaron los hermanos de la Iglesia Asamblea Cristiana, ubicada en calles Libertad y 3 de Febrero.

Pasados unos años, en 1936, arribó a San Rafael, proveniente de Chile, don Gregorio Cortez Navarrete, junto con su esposa Erminia del Carmen Ferrada y con seis hijos: Jorge, Hernán, Ana, Alicia, Juan Pablo y Raquel.

Todos llegaban a una tierra desconocida, eran sumamente pobres pero venían con un muy buen objetivo: predicar las buenas nuevas de salvación de Nuestro Señor Jesucristo. Fue enviado por la Iglesia Evangélica de Chile y acá nació la cuarta iglesia protestante: la Iglesia Evangélica Pentecostal Argentina, ubicada en calle General Campos 1036, entre Pringles y Sargento Cabral.

Todas estas iglesias fueron creciendo, unas más y otras menos, fueron también pioneros, no como los que ya hemos visto que vinieron a trabajar y enriquecer el departamento, sino que vinieron a salvar almas para ponerlas a los pies de Dios. Lucharon con todas sus fuerzas para lograr hacer de los vecinos hombres de bien, con amor a Dios.

Don Cortéz y su familia pasaron muchas necesidades, en cierto momento hasta pasaron hambre, la situación del país no era la mejor, pero no cejaron en su empeño de pregonar el nombre de Jesús.

La iglesia nacida en San Rafael actuó como madre de muchas otras y hoy hay 500 filiales, más anexos, repartidas en todo el país. Su casa central administrativa está situada en la Capital Federal, en el Barrio de Floresta. Al frente de la misma estuvo el pastor obispo Jorge Liborio Cortés hasta su muerte, acaecida a los 96 años.

Don Gregorio tuvo una gran descendencia, en la Argentina, más de 30, entre nietos, bisnietos y tataranietos.

Si veía a un hombre abandonado, esclavo del alcohol o lo que fuera, lo invitaba a la casa pastoral. Él con sus propias manos lo bañaba, lo afeitaba, le daba de comer, un lugar donde dormir y luego le predicaba la palabra de Dios. Formó un gran comedor para alimentar al hambriento. Había una enorme cocina a leña hecha de material con tres hornallas, sobre ellas grandes ollas hirviendo con comida para los menos pudientes. En otro rincón del galpón un horno de barro, donde se hacía pan casero en grandes piezas para dar al que no tenía; la sopa era infaltable, luego venía un puchero pobre o tal vez un estofado, eran años difíciles. Por la tarde las ollas estaban llenas de agua caliente para tomar té o mate cocido con pan casero a discreción.

Cuando se abrieron las puertas del país a la inmigración llegaron a General Alvear muchos ucranianos y se dedicaron a trabajar la tierra. Algunos eran católicos y otros evangélicos, por lo que don Gregorio comenzó a viajar al departamento vecino para llevarles la palabra del Señor, construyeron una capilla y se hizo muy amigo de esta gente, que logró en tierra extraña un pastor para poder continuar con su religión. Cortez fue un verdadero embajador de Dios.

Gregorio Cortez Navarrete fue un hombre recio, pero con un gran corazón, hubo ocasiones que hasta su ropa se sacó para darla al necesitado. Tenía tan sólo 66 años cuando murió víctima de leucemia en el hospital Schestakow. Fue un gran hombre que dejaba a un lado su persona para dar a los demás y sobre todo predicarles el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

No todo lo hizo solo, tuvo la colaboración espontánea de toda su familia, en primer lugar de su esposa Erminia del Carmen, de sus seis hijos, salvo Anita, que a los nueve años falleció víctima de una enfermedad.

Tuvo también una gran colaboración de los hermanos, que poco a poco se iban sumando y así fue creciendo esta institución, con fines de evangelizar y de ayuda social a los carenciados.

Con los hermanos católicos se respetaron mucho, ambos hacían lo mismo, evangelizar y ayudar a los más necesitados.

Esto contribuyó en el quehacer de nuestro querido y bendito San Rafael; la Gloria y la Honra sean para nuestro Dios, su hijo amado: nuestro señor Jesucristo y el poder de su Espíritu Santo.

María Elena Izuel

Especial para UNO SR

marializuel@speedy.com.ar

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