San Rafael
Sábado 06 de Enero de 2018

La primera profe de canto de Abel Pintos y su reencuentro en San Rafael

El cantante fue alumno de Mirta Lucisano 30 años atrás en un pequeño taller en Plaza Huincul. Se reencontraron en San Rafael donde la maestra vive hace once años junto a su esposo

Con tan sólo 5 años, casi 6, Abel Pintos inició su carrera en el canto y fue su mamá la que eligió el taller de Mirta Lucisano, en Plaza Huincul, provincia de Neuquén, para que el intérprete pudiera entrenar su voz y aprender a vocalizar.

En una zona petrolera, ventosa como pocas, Abel Pintos conoció a quien fue su primera maestra de canto. Una joven profesora de música que en los '90 daba clases y decidió abrir un pequeño taller de música donde la libertad fue la primera condición impuesta para quienes quisieran aprender ese arte.

"Desde chiquito Abel se mostró diferente a los demás. Aprendió a respirar y a ejercitar su prodigiosa voz que lo convirtió en un grande de verdad", recordó Mirta, que le besaba los cachetes y ahora es una de sus principales fans.

"Luna Tucumana fue la primera canción que eligió para un video que hicimos en el taller. Sus ídolos, Atahualpa Yupanqui y la Negra Mercedes Sosa", agregó Mirta, que no ocultó su felicidad cuando recordó los primeros pasos del cantor.

La "profe" estuvo un año y medio junto a él hasta que los padres se mudaron de la zona y recién 30 años después se reencontró con su alumno en San Rafael. En un reportaje, hace unos años para la Televisión Pública, Abel confesó que tenía ganas de volver a ver a Mirta.

A partir de este dato, que emocionó a la maestra (seguidora de la carrera musical de Abel), se concretó el ansiado reencuentro.

Es que gracias a la ayuda de algunos contactos locales como Luciano Guiñazú, en octubre de 2014 Mirta y Abel cumplieron el sueño. En un recital en San Rafael, Mirta se acercó al escenario, antes del inicio del concierto, y Abel al verla le dijo: "hola, vos estas igual y yo pelado".

En ese instante, según Mirta, "Abel demostró ser el mismo de siempre, un chico humilde, sencillo que no cambió a pesar de la fama. En el lugar había cientos de fans pero él me recibió como si el tiempo no hubiera pasado.

"Como maestra, siempre les di libertad a mis alumnos para que mostrarán su talento, y Abel lo consiguió, un poco con suerte pero con mucha profesionalidad. Es un virtuoso y ojalá cuide su voz, ese es el mejor consejo que le puedo dar".

En San Rafael, Mirta colaboró con el Coro Municipal, dio talleres de vocalización y cursos en el manejo de la voz. Un poco retirada de la movida musical no dejó de recordar, con gran ánimo y un poco de nostalgia, esos pasos en Plaza Huincul. Fue mentora quizás de una de las voces más prodigiosas de la Argentina.

"Hace 30 años no nos pudimos despedir, pero el reencuentro fue maravilloso. Qué él se acordara de mí en una entrevista para la tele es algo que nunca me voy a olvidar", y "espero que su carrera musical siga igual porque él se merece esto y mucho más".

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