Corrupción
Lunes 21 de Mayo de 2018

Opinión: El mundo de los precios argentinos

Opinión con un análisis sobre el porqué de la distorsión alrededor de los precios de muchas cosas en el país. Una mirada al interior de nosotros mismos.

¿Por qué las cosas en Argentina son tan caras? Es la gran pregunta que nos hacemos cientos de veces a través de los años los argentinos. La respuesta no es sencilla, hay factores diversos que explican algunos de los aconteceres de la economía nacional.

Sin embargo, cada cierto tiempo datos como que "el vino argentino sale más barato en Estados Unidos que en el país" o que "la leche es más barata en España que en Argentina" nos ponen los pelos de punta. Es que si pensamos, por ejemplo, que nuestro país tiene mucho mejor terreno que España para que se pueda producir la leche pero que hoy allá en promedio un litro de leche sale 60 centavos de euro, incluso con la reciente devaluación del peso es más barata allá (a $18 queda con un euro a 30).

Hay una cuestión de estructura de costos gigante y también especulación, naturaleza argentina. Pese al tamaño del país todo está concentrado en Buenos Aires y la falta de infraestructura convierte al camión, el transporte más caro, en la única salida para llevar y traer todo. El crédito productivo es caro y limitado y hoy es más tentador invertir en especulación financiera. El propio tipo de cambio promueve la especulación. Hasta un simple almacenero termina decidiendo aumentar todo "porque aumentó el dólar". Los triples impuestos del Estado (nacionales, provinciales y municipales) no ayudan. Los aumentos que se han dado en las tarifas han potenciado todo este circuito vicioso, alimentado hasta el hartazgo por la inflación, siempre presente en la economía argentina desde tiempos inmemoriales, con mayor o menor fuerza.

Además hay sectores como el textil o el de inmuebles con problemas de base, como el monopolio de uno o la falta de crédito que encarece alquileres en otro, que agregan caldo a la olla. Hay algunos estudios que dicen que cada producto antes de llegar al consumidor pasa por seis intermediarios. El país de psicólogos, diseñadores e intermediarios. Si a todo eso le añadimos costos ocultos como la corrupción, que irónicamente muchos agregan al costo final del producto, tenemos un sistema de costos con un enorme dolor de cabeza. Y la aspirina seguramente será cara.

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