Tránsito
Domingo 10 de Junio de 2018

Opinión: Tránsito, entre siniestros y fugitivos

Opinión sobre la cantidad de choques que hay a diario en el departamento y los casos de conductores que huyen de la escena abandonando a las víctimas

Desde este espacio muchas veces me referí al dilema del tránsito en San Rafael, problema que no es exclusivo de un gobierno, de una autoridad policial o nadie en particular, es de todos como ciudadanos. El tema es que el flagelo lejos de disminuir se acrecienta, muestra su peor cara.

Por un lado tenemos los "accidentes de cada día", que cada vez son más. La semana que pasó tuvimos días de hasta ocho siniestros o incidentes viales. Son cifras muy importantes para una ciudad chica como lo es San Rafael. Por suerte muchas veces los daños son materiales en los autos, pero otras deja muertos y lesionados, además de daños públicos (carteles, semáforos y otros). Alguien me dijo el otro día: "con la cantidad de choques que hay acá, el mejor negocio es ser chapista".

Otra consecuencia, muy importante, es la cantidad de recursos que los lesionados viales consumen al hospital público, es decir, a todos los ciudadanos. El Schestakow suele estar lleno de heridos viales. Más allá de que la culpa siempre es del otro, algunas causas del exceso de accidentología son, principalmente, la alta velocidad en las calles y la falta de respeto a las normas básicas, entre ellas las prioridades de paso, señalización de movimientos, entre otros.

Y otra de las caras del drama, es la más amarga, una cara oscura del ser humano. Es la de los conductores que huyen del lugar del hecho, conducta alimentada en este país por muchos años de leyes que no penaron estas cosas. Más allá de la parte legal del abandono de persona y la omisión de auxilio, cuesta entender la parte social, la humana.

Dejar a alguien herido tirado es difícil de entender, más allá de la cuestión del shock que puede provocar la situación, que debería pasarse con las horas. Hemos asistido a otro caso más, donde el conductor de un auto se fue del lugar donde atropelló a Kevin Disparti. Tenemos una sociedad que exhibe sus peores comportamientos en la calle y un sistema que no logra frenarlos. Y así se van vidas, recursos y quedan los lesionados, abandonados y el problema.

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