San Rafael
Lunes 02 de Julio de 2018

Padres en alerta por una celadora envenenada con una milanesa preparada en una escuela

Comió una milanesa con raticida que había sido preparada en la escuela Amador Burgos. Los padres de los alumnos se enteraron días después y exigen apartar a la cocinera. Se denunció el caso a la Policía para investigar si fue un hecho intencional, un accidente o por falta de medidas de salubridad.

Una celadora de la escuela Amador Burgos de Capitán Montoya se intoxicó el miércoles pasado al comer un pedazo de milanesa preparada en la cocina escolar. Los análisis médicos le confirmaron que en su cuerpo tenía veneno para matar ratas. Durante el fin de semana el hecho llegó a oídos de los padres, que se preocuparon y pusieron el grito en el cielo porque sus hijos comen en el establecimiento.

Este lunes a primera hora se reunieron con directivos escolares para exigir el desplazamiento de la cocinera y medidas para evitar que esto le pueda suceder a los estudiantes que comen en el colegio. En el encuentro expusieron que la comida que se sirve a los chicos está mal preparada y con problemas de salubridad, como el no uso de guantes o la aparición de pelos en los alimentos.

El caso se encuentra denunciado en la Comisaría 60 de Las Paredes para investigar si fue descuido en la elaboración, un accidente o un hecho intencional.

Eugenia Crespo, la celadora intoxicada, fue asistida inicialmente en el Schestakow y actualmente se atiende en la Policlínica Privada. Al momento de trasladarla al hospital le pidieron que no hablara del hecho, según dijo su hermana Noemí.

Silvia Guerrero, inspectora regional zona sur, explicó a Canal 6 que "el miércoles pasado una celadora come de un plato una de las tres partes de una milanesa, porque las otras dos partes eran para los otros dos celadores. Encuentra un granito como si fuera veneno, lo tira y no come más. Más tarde refiere que tiene calambres y algunos problemas físicos por lo que el equipo directivo la acompaña al hospital y queda internada fuera de peligro. En ningún momento su vida corrió peligro, pero nos preocupó mucho porque en el comedor tenemos muchos niños".

Añadió que "lo primero que se hizo fue llamar a la Policía porque este es un hecho inédito, en este caso no tenemos un protocolo que nos indique cómo actuar. Llamamos a la Policía para que viera la cocina, buscara el veneno, no han hallado nada, la encontraron en perfecto estado de higiene. También convocamos a Bromatología para analizar los alimentos".

La funcionaria aseguró que no pueden desplazar la cocinera como exigen los padres porque no tienen poder para hacer eso y, como alternativa, han ofrecido a los progenitores la libertad de retirar a sus hijos a la hora de la comida.

Dijo que cuando tengan la confirmación de la Policía de lo que sucedió, o a la vuelta de las vacaciones, cambiarán la cocinera o darán una solución de otro tipo, "pero le damos la seguridad a los papás que ningún niño se va a envenenar porque la supervisora va a estar instalada en la escuela hasta el viernes".

Guerrero negó que hayan pedido a Eugenia que no dijera nada del incidente, sino que "la supervisora de la sección le pidió discreción, no silencio, porque hay un artículo del estatuto del empleado público que pide discreción porque necesitamos juntar explicaciones, no tapar nada".

Por último, afirmó que "tenemos la protección de los niños absolutamente cubierta, que es mi responsabilidad".

El estado de salud de la intoxicada

Paola Benegas, hija de la celadora envenenada, comentó que "mi mamá ahora está en la Policlínica porque come algo o toma agua y su cuerpo lo rechaza, vomita, y hoy anda con colitis".

Afirmó que los primeros análisis que le hicieron en el hospital Schestakow indicaron que había ingerido raticida y el segundo que le practicaron en la Policlínica "le salía que ya prácticamente lo había despedido".

Recordó que su madre trabaja hace más de 12 años en esa escuela y no había tenido problema con nadie.

Por su parte, Noemí Crespo, hermana de Eugenia, pidió que "la directora investigue cómo fue a parar ese veneno a esa milanesa, si fue algo intencional o si fue un chiste, porque hasta el día de hoy mi hermana está mal y los papás de los niños que comen en la escuela están preocupados".

Padres preocupados

Débora Esquivel, mamá de tres alumnos de la escuela Burgos, decidió que hasta el viernes, cuando terminan las clases, retirará a sus hijos al mediodía porque no quiere que coma en la escuela ya que "siempre he tenido problemas con esta escuela, no nos dan una solución y no saben explicar cómo llegó el veneno a la milanesa. Lo grave que la cocinera sigue haciendo el desayuno para los de cuarto y quinto, lo que más me molesta es que no la sacan de la cocina y que no la pongan en otro lugar".

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