Tragedia de la Cuesta de los Terneros
Domingo 11 de Marzo de 2018

Testigo de la Tragedia de la Cuesta: "Lloraba porque no podía ayudar a los niños atrapados"

Después de casi nueve meses, Ángel Ferreyra, conductor del Renault 12 que vio el vuelco, habló de sus pesadillas. El hombre ya declaró en la Justicia y dijo que "el micro nos pasó como un viento, chocó contra el cerro y volcó"

Ángel Ferreyra viajaba de regreso a la ciudad de San Rafael después de disfrutar un fin de semana en El Nihuil con la que era su pareja, María Hidalgo, cuando fue testigo del terrible vuelco del micro que dejó 15 muertos en la Cuesta de Los Terneros.

Después del siniestro ocurrido el 25 de junio de 2017 nunca habló con el periodismo, sólo dio su testimonio en la Justicia. Fueron nueve meses de pesadillas, recuerdos y el lamento por no haber podido ayudar a muchos niños que quedaron atrapados entre las ruedas y los hierros retorcidos del micro.

"Me acuerdo que escuché un viento muy fuerte, miré por el espejo y era un micro que viajaba por el carril contrario a gran velocidad, chocó contra un cerro y volcó delante de nosotros".

Ángel conducía su viejo Renault 12 y nunca imaginó que ese domingo iba quedar marcado en su mente. "Apenas volcó el micro, vi los cuerpos que salían por la ventanas. Me acerqué para ayudar y encontré a dos niñas, una estaba muerta y la otra atrapada debajo de una de las grandes ruedas".

En ese instante fue a buscar su gato hidráulico pero era tan pequeño que no sirvió para levantar la rueda. "Lloraba, me pedían auxilio y nada podía hacer".

Su compañera María estaba aterrorizada. "La acompañé para que se sentara y me quedé una hora en el lugar hasta que regresamos al Nihuil porque no nos dejaban avanzar", recordó con la mirada perdida.

Después del accidente fueron 15 días en los que Ángel no pudo casi dormir. Lo atormentaban pesadillas, las imágenes de los niños muertos y el recuerdo de su ex esposa y un hijo que murieron tiempo atrás.

"Hasta el día de hoy me cuesta dormir, a veces me despierto en el medio de la noche con esa terrible imagen. Nunca recibí asistencia psicológica, fue todo muy duro", dijo.

Y agregó que "me acuerdo cuando el padre del chofer abrazaba a su hijo que supongo estaba muerto".

Lo cierto es que Ángel sostuvo que "el micro pasó a gran velocidad, nunca frenó y al doblar se llevó por delante parte del cerro y volcó".

Esta pesadilla le costó también su relación con María. "Desde ese día ella cambió y al tiempo nos separamos. Ella cayó en un pozo depresivo del que nunca se recuperó".

El hombre se quedó sentado frente a la mesa, vecinos y dos hijas llegaron después de la entrevista. "Ahora me voy a hacer un pozo porque esa es mi profesión", atinó en la despedida.

Nada será igual en la vida de Ángel, nunca habló con los familiares de las víctimas de la Tragedia de la Cuesta, sólo dijo que "espero que haya una condena para los responsables del hecho".

En la foto el R12 rojo de Ángel. La mujer que está apoyada en el baúl es María Hidalgo

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