San Rafael
Miércoles 30 de Enero de 2019

"Tomba", el perro entrenado en San Rafael que ayudó a encontrar a las israelíes muertas

Tiene dos años e hizo su debut colaborando con Ruca, la perra que marcó el lugar donde estaban las mujeres muertas y enterradas.

Enio Tejada, miembro del grupo de búsqueda y rescate USAR, es el entrenador y el mejor amigo de "Tomba" el perro Border Collie que participó y colaboró en el hallazgo de Pyrhia Sarusi y Lily Pereg, las mujeres israelíes que fueron asesinadas y enterradas en el interior de una predio ubicado en Guaymallén.

Tomba hizo su debut oficial en este tipo de búsquedas que necesitan un entrenamiento previo y adaptación del olfato a los cadáveres. Estos perros denominados detectores marcan el lugar donde puede estar la persona muerta gracias al entrenamiento que tuvieron desde cachorros.
"Al menos 2 años nos llevó entrenar a Tomba en la detección de cadáveres y esta vez nos sorprendió porque colaboró de manera correcta con Ruca, el otro can estrella que tiene la provincia para la búsqueda de personas muertas", dijo Enio.
El hecho de características macabras se empezó a develar cuando Ruca detectó manchas de sangre en el predio de la casa. Luego de inspeccionar el terreno, los animales fueron rumbo a la vivienda y allí pararon la cola, señal de que se estaba cerca del lugar del hallazgo.
"Las dos rascaron el piso de la habitación donde estaban enterradas las mujeres y ladraron en señal de haberlas encontrado", recordó el entrenador de Tomba y agregó que "esa señal fue la clave para que los fiscales ordenaran la excavación para encontrar los cuerpos sin vida".
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Enio Tejada con Tomba.<br>
Enio Tejada con Tomba.
Para Enio, "es evidente que fue tan bueno el trabajo que hicieron los perros que nos sorprendió porque los cuerpos estaban a dos metros bajo tierra y encima había cemento y piedras. El olfato de ambas funcionó a la perfección".
Lo cierto es que la clave para que los perros trabajen de esa manera está en el entrenamiento previo que realizan los canes. Primero se forma el vínculo con el adiestrador que va a trabajar en binomio con el perro, luego se le da un juguete, se le enseña a jugar y por último se lo entrena con muestras de piel o grasa de cadáver para que ejerciten el olfato.
"Cuando el perro logra detectar el cuerpo se lo premia con el juguete que se le dio cuando era cachorro o con comida", dijo Enio y eso mismo pasó luego de lo ocurrido en Guaymallén.
"Estoy muy contento por lo que hizo Tomba porque demostró que vamos en buen camino y el entrenamiento ha servido", mencionó Enio, miembro de la Escuela de Adiestramiento Canino de Mendoza (ESCAM).
Y agregó que "al principio teníamos dudas de viajar a Mendoza porque Tomba tenía una lastimadura en una de sus patas pero después cuando empezó a trabajar en la casa nos dimos cuenta que estaba enchufado y con muchas ganas".

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