San Rafael
Lunes 18 de Marzo de 2019

Víboras: "En San Rafael hay dos especies venenosas y 30 no venenosas"

Tras la aparición de una serpiente en barrio TAC el fin de semana, una especialista explica cómo reconocer las especies venenosas, qué hacer en caso de encontrarse una víbora, los efectos que produce su mordedura y las causas de su presencia en la ciudad.

La profesora de ciencias naturales Flavia Lagiglia, encargada del Departamento de Zoología del Museo de Historia Natural, explicó los motivos por lo que siguen apareciendo víboras en la ciudad, cómo diferenciarlas y otras informaciones útiles sobre el tema.

En esta ocasión el último hallazgo de serpiente ocurrió el fin de semana en las afueras del Club de Pescadores, en Rawson y Canadá, en barrio TAC.

La especialista dijo que la causa principal es porque el hombre ha invadido el hábitat natural de las serpientes.

Además, "las altas temperaturas hacen que estos animales busquen refugio. Al ser de sangre fría, tratan de moverse hacia la sombra y a los lugares donde hay comida. Los seres humanos generamos una cantidad considerable de basura que atrae a su alimento, que son los ratones, y si atraemos a la presa también atraemos al depredador".

Agregó que "generalmente las víboras que aparecen en la región son autóctonas" y "San Rafael tiene la característica de que tiene dos especies venenosas, dos yararás, y cerca de 30 especies de culebras que no son venenosas".

Explicó que se pueden diferenciar por la forma de la cabeza, ya que las especies venenosas tienen cuello; mientras que en las "arborícolas", o no venenosas (también conocidas como culebras), la cabeza continúa del mismo tamaño que el cuerpo, es decir no tiene cuello.

Además, las yararás venenosas "son de color tierra y presentan una serie de manchas de cuadrados o vesículas", y no importa el tamaño, porque "la peligrosidad es la misma".

De todos modos, Lagiglia recomendó que ante la presencia de una serpiente siempre "es mejor no tocarla y llamar a bomberos, o a quien pueda hacer la captura del ejemplar".

En ese marco, los bomberos se han especializado en la identificación de las especies y las que capturan son trasladadas para su liberación a ambientes naturales en zonas que no representan peligro para el ser humano. Sólo en casos excepcionales se matan.

Lagiglia explicó que "el veneno de víboras empieza a actuar casi inmediatamente después de la mordedura porque es necrosante, es decir va matando todas las células y se va diseminando a través de las células y la sangre, hay un plazo de cuatro horas para aplicar el suero, según el tamaño de la persona mordida, su sistema inmunológico y otros factores".

Recordó que el hospital Schestakow cuenta con sueros para tratar las mordeduras de ofidios y también para las picaduras de arañas.

Víboras en el Museo de Historia Natural 1.jpg


Comentarios